Nefroma

También llamada: tumor renal, neoplasia renal, nefroma quístico multilocular, CCRQM, quiste multiocular benigno, tumor mesoblástico, nefroma quístico, tumor de Wilms, nefroblastoma

¿Qué es el nefroma?

El nefroma es un tumor de la corteza renal. La corteza renal es la parte exterior del riñón, que filtra la sangre y elimina los desperdicios del organismo. Hay varios tipos de nefroma, que se agrupan en dos tipos principales: no cancerosos (benignos) y cancerosos (malignos).

Las formas no cancerosas de nefroma incluyen: 

  • Quiste multilocular benigno
  • Tumor mesoblástico
  • Nefroma quístico

Las formas cancerosas de nefroma incluyen:

  • Cáncer de células renales quístico multilocular (CCRQM)
  • Tumor de Wilms (nefroblastoma)

Las formas cancerosas de nefroma son más peligrosas porque tienden a extenderse (hacer metástasis) hacia los tejidos circundantes del cuerpo.

Los riñones tienden a formar varios tipos de quistes y otros tipos de trastornos tumorales. Por consiguiente, los médicos que se especializan en el tratamiento de los riñones y otras enfermedades renales (nefrólogos) tienen especial cuidado al diagnosticar un nefroma. 

¿Qué tan común es el nefroma?

Las investigaciones no son claras respecto a lo común que es el nefroma, ya que es una categoría general que abarca varios tipos de tumores renales. No obstante, hay información para determinados tipos de nefromas.

  • Si bien son raros, el tumor de Wilms es el cáncer de riñón más común en niños.  Cada año se diagnostican quinientos casos nuevos en Estados Unidos, y aparece con más frecuencia antes de los 5 años de edad.
  • El carcinoma de células renales es el cáncer de riñón más común en adultos. Pero su subjuego, el CCRQM, es muy raro, representando sólo entre el 1 y el 3% del total de tumores renales.

¿Cuáles son los signos y síntomas del nefroma?

Una persona con nefroma no canceroso o canceroso podría tener estos síntomas:

  • Dolor en el abdomen o en la parte media a baja de la espalda
  • Un bulto en la parte media a baja del abdomen o estómago
  • Sangre en la orina
  • Infección
  • Anemia
  • Fiebre
  • Sensación general de cansancio e indisposición (malestar) 

¿Cómo se trata el nefroma?

Tanto el nefroma canceroso como el no canceroso amenazan la salud y el funcionamiento del riñón. Por lo tanto, la cirugía suele ser el tratamiento de elección, ya que produce los mejores resultados. Esto podría incluir extirpar el tumor o los quistes, parte del riñón o todo el riñón (nefrectomía). La mayoría de las personas puede vivir vidas saludables y normales con un solo riñón entero. 

Otros tratamientos para formas cancerosas de nefroma incluyen lo siguiente:

  • Quimioterapia (“quimio”) — el paciente recibe uno o más fármacos anticancerosos (por vía oral o intravenosa) durante un período de tiempo, por lo general en carácter ambulatorio. Los fármacos de quimioterapia apuntan a las células de rápido crecimiento, de cualquier tipo, por lo que son útiles en casos de nefromas que se extendieron fuera de los riñones. La quimio se puede usar antes de la cirugía para encoger un tumor, después de la cirugía para matar cualquier célula cancerosa restante o como tratamiento en sí mismo, sin cirugía. Los efectos secundarios pueden ser graves; incluyen fatiga, náuseas, llagas en la boca, problemas intestinales y caída del cabello. Los médicos a menudo separan los tratamientos entre sí para dar a las células normales la oportunidad de recuperarse.
  • Radioterapia — este tratamiento utiliza radiación de altos niveles de energía para matar las células cancerosas y encoger tumores mediante el daño al ADN de las células cancerosas. Como los médicos suelen ver buenos resultados con cirugía y quimio, la radiación suele usarse sólo para tratar ciertos tipos de nefroma, como los tumores de Wilms agresivos o de estadios finales. Los tratamientos de radiación suelen ser cortos (30 minutos o menos) e indoloros, pero pueden ocurrir efectos secundarios como fatiga, daño en la piel y náuseas.

¿Cuáles son los índices de supervivencia en los casos de nefroma?

La mayoría de las formas de nefroma son bastante tratables. En general se obtienen buenos resultados luego de extirpar quirúrgicamente el tejido afectado. Los índices de supervivencia del nefroma y el cáncer renal en general incluyen lo siguiente:

  • El índice de supervivencia general a 5 años para todos los cánceres de riñón es de alrededor del 73%.
  • Para tumores de Wilms, el índice de supervivencia a 5 años es aún mejor, 90%.
  • Para el CCRQM, un estudio de la Organización Mundial de la Salud del año 2004 descubrió un índice de supervivencia a 5 años del 100% entre 45 pacientes observados que padecían esta afección.
  • Al igual que con la mayoría de los tumores, cuanto más bajo sea el estadio (gravedad) del tumor en el momento del tratamiento, más altas serán las probabilidades de supervivencia. 

¿Por qué elegir St. Jude para el tratamiento del nefroma de su hijo?

  • St. Jude es el único Centro Integral para el Cáncer designado por el Instituto Nacional del Cáncer (National Cancer Institute) exclusivamente dedicado a los niños.
  • Las familias nunca reciben una factura de St. Jude por tratamiento, traslados, alojamiento ni alimentos, porque de lo único que debe preocuparse una familia es de ayudar a su hijo a sobrevivir.
  • St. Jude ha creado más ensayos clínicos para el cáncer que cualquier otro hospital infantil en Estados Unidos.
  • La proporción entre enfermeros y pacientes en St. Jude es incomparable: un promedio de 1 por cada 3 en hematología y oncología, y 1 para cada paciente en la Unidad de Cuidados Intensivos.
  • St. Jude tiene amplia experiencia en el tratamiento de niños con tumores de Wilms bilaterales (cáncer en ambos riñones). Casi el 20 % de los niños en los Estados Unidos con tumores de Wilms bilaterales se someten a cirugía en St. Jude.
  • Los cirujanos de St. Jude son pioneros en el enfoque de extirpación del tumor maligno, conservando el tejido sano del riñón. Esto se conoce como “cirugía renal conservadora". Este enfoque no solo tiene excelentes índices de supervivencia, sino que además ayuda a los niños a evitar la insuficiencia renal, la diálisis y el trasplante.
  • El actual enfoque de tratamiento para los pacientes con tumor de Wilms intenta limitar la terapia y sus efectos secundarios para los pacientes con un bajo riesgo de que el tumor vuelva a aparecer. La terapia se aumenta para los pacientes que presentan un alto riesgo de que el tumor reaparezca y para los niños con histología anaplásica.
  • En el laboratorio, los científicos están intentando encontrar tumores con mayores probabilidades de ser resistentes a la terapia. Los investigadores están buscando genes que estén conectados con malos resultados y tumores recidivantes.
  • Los supervivientes de cáncer, especialmente aquellos curados a una edad joven enfrentan desafíos médicos y psicosociales a medida que crecen. La clínica posterior a la finalización de la terapia (ACT, After Completion of Therapy) de St. Jude ofrece recursos y monitoreo a los pacientes durante 10 años después de un diagnóstico o hasta que cumplan 18 años de edad, lo que ocurra más tarde.

El sitio web de St. Jude está diseñado con fines educativos solamente y no intenta proporcionar asesoramiento médico ni servicios profesionales. La información proporcionada a través de este sitio no debería usarse para diagnosticar o tratar un problema de salud o una enfermedad. Esto no es un sustituto de la atención profesional. Si tiene o sospecha que podría tener un problema de salud, debe consultar a su proveedor de atención médica.