Paciente Azalea, 3 años, rabdomiosarcoma, con su familia

Conoce a la familia de Azalea

"Enterarte de que tu bebé de 2 años tiene cáncer es la noticia más devastadora que pueden recibir unos padres".

- Simone, mamá de Azalea

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Casi siempre hace sol en Jamaica, donde vive Azalea y su familia. Ellos pasan mucho tiempo en la playa. Es una vida tranquila. Pero en enero de 2016, una nube oscura se asomó sobre Simone y Ricardo, los padres de Azalea, cuando se enteraron de que su hija padecía de un tipo de cáncer llamado rabdomiosarcoma. “Todo se puso oscuro”, dijo Ricardo.

Azalea y su familia fueron referidos a St. Jude Children’s Research Hospital y apenas llegaron, todo cambió. “Enterarte de que tu bebé de 2 años tiene cáncer es la noticia más devastadora que pueden recibir unos padres”, dijo Simone. “Conocíamos acerca de St. Jude por los comerciales televisivos. Sabíamos que St. Jude era el mejor lugar posible para un niño con cáncer, y queríamos eso para ella”.

Sabíamos que St. Jude era el mejor lugar posible para un niño con cáncer, y queríamos eso para ella.

Simone, mamá de Azalea

 

Los tratamientos desarrollados en St. Jude han ayudado a incrementar la tasa de supervivencia del cáncer infantil de un 20% a más de un 80% desde su fundación hace más de 50 años. No descansaremos hasta que ningún niño muera de cáncer.

En St. Jude, el tratamiento de Azalea incluyó quimioterapia y una cirugía. Durante su estadía en el hospital, Simone dio a luz a una bebé llamada Hadley, quien es la adoración de Azalea. Hoy, Azalea ha terminado con su tratamiento y la familia ha regresado a casa. Cuando es la hora de venir al hospital para los chequeos de Azalea, la familia entera viene al hospital. Memphis se ha transformado en una segunda casa para ellos, y por extensión, St. Jude ahora es parte de la familia.

 
 

“Solo veía oscuridad cuando Azalea fue diagnosticada”, dijo Ricardo. “St. Jude me volvió a dar vida. Ahora espero ansiosamente poder ir a la playa con ella y verla crecer”. Para Simone, sus sentimientos son simples. “St. Jude salvó nuestras vidas”, dijo. “Salvaron a nuestra familia”.

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En St. Jude, familias nunca reciben una factura por nada – para dedicarse completamente a ayudar a sus hijos a vivir.

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