Conoce a Joanna

 

9 años, cáncer cerebral

 
 

En 2017, Joanna empezó a tener dolores de cabeza fuertes y persistentes. Su doctor pensó que tenía faringitis estreptocócica, una infección de garganta frecuente en los niños. Pero cuando su balance empeoró y empezó a desarrollar doble visión, Peter y Larisa, los padres de Joanna, comenzaron a preocuparse seriamente por su condición. Joanna perdía el equilibrio al caminar, hasta tal punto que Larisa tuvo que cargarla desde el carro hasta la sala de emergencias.

Joanna, paciente de St. Jude

Joanna, paciente de St. Jude

A los 9 años de edad, a Joanna le detectaron un tumor llamado meduloblastoma, un tipo de cáncer cerebral. Después de su cirugía, Joanna fue referida a St. Jude Children’s Research Hospital. ¿Por qué St. Jude? En parte, porque en St. Jude se encuentra el primer centro de terapia de protones del mundo en el cual se atiende exclusivamente a niños con cáncer, proveyendo una de las tecnologías de radiación más avanzadas para el tratamiento del cáncer pediátrico hasta este momento.

Joanna, paciente de St. Jude, con su familia

Joanna con su mamá, Larisa, y su papá, Peter

La familia descubrió rápidamente que St. Jude no se enfoca solamente en la tecnología, sino también en las interacciones personalizadas. Joanna tiene el mismo apellido que uno de sus doctores, quien bromeó que ellos eran seguramente primos desconocidos desde hace mucho tiempo. La Escuela de St. Jude ayudó a Joanna a dominar todo lo necesario para mantenerse al día con sus clases de cuarto grado desde su casa. “Nos quedamos en el hospital durante todo el año escolar”, dijo Larisa. “Sin embargo, Joanna no se retrasó un grado. Ahora es una estudiante feliz de quinto grado. Le encanta regresar a sus clases con otros niños de su edad. Ella incluso se presentó como candidata para el consejo de su escuela este año”.

Joanna, paciente de St. Jude, con su doctor

Joanna, paciente de St. Jude, con su doctor, Dr. Anthony Liu, MD

Joanna terminó su terapia de protones y quimioterapia en marzo del 2018. En ese momento, Larisa dijo, “St. Jude hizo todo lo posible para que la transición de regreso a la vida normal para Joanna fuese lo más suave posible. Nosotros ahora viajamos a St. Jude cada tres meses para escaneos. Regresar a St. Jude para los chequeos médicos es un tiempo especial para nosotros. St. Jude fue nuestra casa por siete meses, y ese tiempo estuvo lleno de mucho amor, atención, y sonrisas en medio de tiempos difíciles. Amamos St. Jude”.

Joanna, paciente de St. Jude, con su mamá
 
 

Joanna disfruta de hacer experimentos científicos, jugar con su gato Fuzzy, escribir poesía y hacer proyectos de arte. Mucho de su arte rinde homenaje a su animal favorito, el oso panda. También ella disfruta del ballet, coleccionar juguetes de peluche y tocar el violín.

 
 

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