Adrián, a los 8 años, tumor canceroso

La historia de Adrián

Adrián tenía cuatro años cuando comenzó a mostrar síntomas de la enfermedad. Se trataba de un tumor cerebral muy agresivo por el que fue referido a St. Jude.

Desde bebé, Adrián siempre demostró ser un niño inteligente con una curiosidad única. Su abuela, Gladys, quien trabaja como profesora escolar en Puerto Rico, su país natal, le enseñó a leer a una corta edad y desde entonces Adrián se caracterizó por ser un niño con un vocabulario amplio y preciso.

Pero en 2014, cuando Adrián tenía cuatro años, progresivamente empezó a desarrollar síntomas que fueron limitando sus actividades cotidianas. “Adrián comenzó a tener una pérdida de peso, acompañada de dolores de cabeza”, dijo Gladys. “Fuimos a diferentes médicos por más o menos cinco meses pero no podían encontrar la respuesta. Los doctores en Puerto Rico pensaban que Adrián tenía una úlcera estomacal o algo así”.

 

 

Casi cinco meses después de la aparición de sus síntomas, Adrián y su familia finalmente recibieron una respuesta. Una tomografía computarizada reveló que Adrián padecía de un tumor cerebral canceroso llamado meduloblastoma. Luego de someterse a una cirugía para remover el tumor, Adrián perdió casi todas sus capacidades motrices y los médicos le dieron malos pronósticos a la familia. “Mi vida entera se derrumbó”, dijo Gladys. “Yo también soy sobreviviente de cáncer, entonces el dolor fue inmenso cuando me dieron esa noticia”.

Pero la familia pronto encontró esperanza cuando fueron referidos a St. Jude Children’s Research Hospital. “St. Jude es nuestra casa fuera de casa”, relata Gladys. “Ellos te dan las herramientas para enfrentar esta enfermedad”.

St. Jude es nuestra casa fuera de casa

Abuelita de Adrián

Los tratamientos desarrollados en St. Jude han ayudado a incrementar la tasa de supervivencia del cáncer infantil de un 20% a más de un 80% desde su fundación hace más de 50 años. No descansaremos hasta que ningún niño muera de cáncer.

En St. Jude, Adrián recibió quimioterapia y completó su tratamiento en 2015. Pero luego de retornar a su casa en Puerto Rico, el cáncer de Adrián regresó en 2017. La familia volvió a St. Jude, en donde Adrián recibió tratamiento por segunda vez. 

 

Pero a pesar de todas las dificultades que la familia ha enfrentado, su fortaleza y esperanza están más intactas que nunca. “Gracias a St. Jude, sé que Adrián está en buenas manos”, dijo Gladys. “Siempre me están preguntando si necesitamos algo y nunca han pedido algo de mí”. En St. Jude, las familias nunca reciben una factura por nada – para dedicarse completamente a ayudar a sus hijos a vivir.

“Este camino ha sido como una montaña rusa”, explicó Gladys. “Pero acá en St. Jude somos una sola familia y estamos todos luchando por lo mismo — que nuestros niños se mejoren”.

Nota del editor: Lamentamos informarle que Adrián perdió la batalla contra el cáncer en mayo de 2018.

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