Tamara, paciente de St. Jude, 8 años, sarcoma de Ewing

A través de los ojos de un padre

A Tamara le encanta cantar y bailar. Cuando empezó a cojear a causa de un dolor en su cadera, sus padres se preocuparon. El padre de Tamara, quien es pediatra en su país natal de Bolivia, sospechaba que era cáncer. Una resonancia confirmó su temor – Tamara tenía cáncer de los huesos.

Julio describe a su hija Tamara como una niña muy sociable que nunca se cansa de saltar y bailar. “Vive con una sonrisa a flor de piel todo el tiempo”, dice Julio. “Es maravillosa.”

Julio ha pasado 20 años en hospitales en su natal Bolivia como pediatra. Aun así, cuando su hija Tamara empezó a tener un dolor en su cadera, él no se preocupó de inmediato. “Como papá, uno piensa que se golpeó,” explica Julio. 

A medida que pasaban los meses, Tamara no mejoraba. Sus médicos al principio pensaban que era artritis, pero los tratamientos no daban efecto. Entonces, una resonancia dio resultados preocupantes. Análisis posteriores revelaron que Tamara tenía sarcoma de Ewing, un tipo de cáncer de los huesos. La familia fue referida a St. Jude Children’s Research Hospital para conseguir tratamiento.

Tamara, paciente de St. Jude

Aquí no solamente hemos encontrado tratamiento para el tumor. Hemos encontrado mil cosas: calor humano, amor, esperanza.

Julio, papá de Tamara

Los tratamientos desarrollados en St. Jude han ayudado a incrementar la tasa de supervivencia del cáncer infantil de un 20 por ciento a más de un 80 por ciento desde que el hospital abrió sus puertas hace más de 50 años. “Cuando el St. Jude nos aceptó, entendimos que ahí­ había una esperanza,” dice Julio.

En St. Jude, Tamara está recibiendo quimioterapia, y ha desarrollado amistades con otros pacientes y con el personal. Una familia de St. Jude incluso se contactó con ellos cuando estaban todavía en Bolivia para ayudarles. “Aquí no solamente hemos encontrado tratamiento para el tumor,” dice Julio. “Hemos encontrado mil cosas: calor humano, amor, esperanza”.

Siendo pediatra además de padre,  Julio ha tenido que ajustar un poco su perspectiva. “Cuando llegué, leía hasta los más finos detalles de todo lo que puede pasar. Y después vi que no manejaba la situación emocional a una forma adecuada, hice un alto ahí­ y decidí­ ser papá.”

Tamara no ha perdido su sonrisa. Ella quiere ser odontóloga de mayor, y ya ha seleccionado nombres para sus futuras bebés. 

Nota editorial: Sentimos informarle que Tamara perdió su batalla contra el cáncer en Febrero 2017.

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