Cuando se trata de cáncer, los niños no son adultos pequeños

Las nuevas investigaciones demuestran que los niños y los adultos con cáncer a menudo tienen diferentes genes mutados responsables de sus enfermedades. Esto refuerza la necesidad de terapias de precisión específicas para pediatría.

Por Maureen Salamon; fotografías de Seth Dixon y Ann-Margaret Hedges

Patient Caleb dressed in an adult's clothes

Caleb Brown

Solo la lógica equivocada llevaría a que alguien mirara a un niño y simplemente viera a un adulto pequeño. ¿Entonces por qué un niño con cáncer debería recibir los mismos medicamentos que un adulto con cáncer?

Las nuevas investigaciones dirigidas por St. Jude Children's Research Hospital están perfectamente dispuestas para transformar esta forma de pensar. Al estudiar a un grupo básico de media docena de cánceres pediátricos, los científicos demostraron por primera vez que el cáncer en niños y adultos con frecuencia surge de genes diferentes con mutaciones distintas.

Los expertos de St. Jude sostienen que los resultados deberían llevar a cambios en la forma de evaluar los fármacos nuevos. En lugar de limitar el estudio de fármacos para los niños a solo aquellos que ya demostraron ser eficaces y tolerables en los adultos —lo que significa que algunas terapias nuevas nunca se prueban con pacientes pediátricos— las investigaciones recalcan cómo esta estrategia predominante probablemente sea una oportunidad perdida.

Un recurso nuevo para los profesionales clínicos

Los índices de supervivencia para el cáncer pediátrico actualmente superan el 80 % gracias a los avances en el tratamiento impulsados en St. Jude y otros lugares. De todos modos, el cáncer sigue siendo la principal causa de muerte relacionada con enfermedades entre niños y jóvenes de 1 a 19 años en los Estados Unidos. Los nuevos hallazgos destacan la necesidad de desarrollar medicamentos dirigidos para los pacientes pediátricos y también proporcionan una guía más precisa para que los investigadores logren esto, explica Jinghui Zhang, PhD, directora de Biología Computacional de St. Jude.

Muy pocos fármacos se desarrollan específicamente para el cáncer pediátrico, porque la población de adultos con cáncer es mucho mayor. "Esta información proporcionará un estupendo recurso para los investigadores y profesionales clínicos, dándoles la capacidad de desarrollar terapias nuevas y diseñar nuevos protocolos de tratamiento para los niños". 

Jinghui Zhang, PhD

Jinghui Zhang, PhD

Mismos diagnósticos, genes diferentes: Jinghui Zhang, PhD, directora de Biología Computacional de St. Jude, dirigió recientemente el estudio más exhaustivo hasta ahora para identificar las alteraciones genéticas que influyen en los cánceres pediátricos.

 

"Muy pocos fármacos se desarrollan específicamente para el cáncer pediátrico, porque la población de adultos con cáncer es mucho mayor", explica Zhang. "Esta información proporcionará un estupendo recurso para los investigadores y profesionales clínicos, dándoles la capacidad de desarrollar terapias nuevas y diseñar nuevos protocolos de tratamiento para los niños".

Ching-Hon Pui, MD, presidente de Oncología en St. Jude, está muy de acuerdo con Zhang.

"Todos los fármacos nuevos se prueban primero en los adultos, con pocas excepciones" dijo. "Eso está mal. Solo porque un fármaco no funciona en los adultos no significa que no funcionará en los niños".

Trinity Cunningham in adult clothes

Trinity Cunningham

Procesamiento informático a una escala masiva

La investigación realizada por Zhang y sus colegas, publicada recientemente en Nature, es la más exhaustiva hasta ahora para identificar las alteraciones genéticas que influyen sobre los cánceres pediátricos. Su principal hallazgo: solo el 45 % de los genes mutados responsables del cáncer en los niños coinciden con los genes responsables de los cánceres en los adultos.

Realizado en asociación con el Instituto Nacional del Cáncer como parte del proyecto de Investigación de Aplicación Terapéutica para Generar Tratamientos Eficaces (Therapeutically Applicable Research to Generate Effective Treatments, TARGET), el gran esfuerzo combinó la secuenciación genética con el procesamiento de datos informáticos a una escala masiva. Se destacaron seis cánceres, que incluyeron la leucemia linfoblástica aguda (LLA), de linfocitos A y linfocitos B; la leucemia mieloide aguda; el cáncer óseo osteosarcoma; el cáncer de riñón tumor de Wilms; y el neuroblastoma, un tumor del sistema nervioso central.

El estudio fue especialmente exhaustivo porque implementó tres tipos de secuenciación genética tanto en el tejido tumoral como en el tejido normal de 1699 niños y adolescentes. Estas incluyeron la secuenciación del genoma completo del complemento de ADN entero de cada persona; la secuenciación del exoma del ADN que codifica las instrucciones de las células para la elaboración de las proteínas; y la secuenciación de transcriptoma de genes que son expresados en el tejido tumoral.

Woods Garrett in adult clothes

Woods Garrett

Se descubren distinciones del ADN

Además de la sorprendente falta de solapamiento genético entre los cánceres de adultos y niños, Zhang dice que también se sorprendió por otras varias distinciones. Alrededor del 62 % de las mutaciones en el cáncer pediátrico fueron alteraciones de "número de copias", que dejaban a los pacientes con demasiadas o muy pocas copias de genes específicos, o reordenamientos de genes. En cambio, los cambios genéticos en los cánceres de adultos por lo general involucran lo que los científicos llaman "mutaciones de punto", solo un punto o unos pocos puntos de variación genética, explica Zhang.

Otra sorpresa fue que ocho de los 689 pacientes pediátricos con LLA de linfocitos B portaban cambios genéticos vinculados previamente solo con cáncer de piel causado por radiación ultravioleta (UV). Esto sugiere que la exposición a la luz UV podría ser un factor de riesgo no reconocido previamente para algunos casos de leucemia infantil. No obstante, este hallazgo necesita una mayor confirmación experimental, indica Zhang.

A la luz de todo esto, Zhang dice que esta falta de coincidencia apunta a otros enormes vacíos: actualmente, las pruebas genéticas en los pacientes de cáncer pediátrico son las mismas que se realizan en los adultos. Pero estas pruebas no deberían ser idénticas.

"El hecho de que solo existe un solapamiento genético limitado con el cáncer de adultos sugiere que tenemos que desarrollar pruebas genéticas diseñadas específicamente para el cáncer pediátrico", dice Zhang. "Este es uno de los mensajes más importantes que queremos tratar".