Anemia drepanocítica: el compromiso de un hospital

St. Jude mejora su programa de anemia drepanocítica para mirar más allá del alivio de los síntomas y encontrar una cura.

Por Elizabeth Jane Walker

Mitch Weiss, PhD, Bryce Gross y Nicole Dockery

Bryce Gross, de 3 años de edad, se reúne con el Dr. Mitch Weiss, PhD, jefe de Hematología, y con la enfermera especializada Nicole Dockery.

Adrienne Gross conoce de primera mano el sonido que hace el corazón de una madre cuando explota en un millón de pedacitos. Al suyo le ocurrió justamente eso en septiembre de 2013, cuando se enteró de que Bryce, su adorable hijo recién nacido, padecía una enfermedad potencialmente mortal.

El tiempo comenzó a moverse lentamente. "Esta no es mi vida”, pensó. “Este no es mi hijo. Esta no es mi situación”.

Si bien Adrienne sabía que era portadora del rasgo de la anemia drepanocítica, ni ella ni su marido, Bruce, sabían que él también era portador. Eso significaba que tenían 1 probabilidad en 4 de tener un hijo con la afección. La hermana mayor de Bryce, Chloe, había nacido sin la enfermedad.

“Todas las personas que conocí que tenían anemia drepanocítica han muerto”, dice Adrienne. “No conocí a nadie que haya tenido la enfermedad y haya vivido una vida normal. Ni siquiera sabía cómo procesar esa información”.

El día y la noche

Poco después, Bruce y Adrienne se enteraron de que el St. Jude Children’s Research Hospital estaba dispuesto a ayudar.

“Cuando nos reunimos con un miembro del personal de St. Jude, todo cambió”, recuerda Adrienne. “Nos invadió un sentimiento de esperanza. Fue algo así como 'Esto no es el fin del mundo. Vamos a emprender este viaje con ustedes, con Bryce. Esto es algo que va a formar parte de sus vidas, pero no es el final para su familia ni para su hijo’”.

En EE. UU. hay alrededor de 100 000 personas que padecen anemia drepanocítica, un trastorno hereditario que hace que los glóbulos rojos se endurezcan y adopten una forma de medialuna en vez de ser blandos y redondos. Las células deformes bloquean la circulación de la sangre provocando un dolor intenso, apoplejía, necesidad de transfusiones de sangre y una esperanza de vida reducida. La enfermedad puede devastar los pulmones, el cerebro, el corazón, el bazo, los riñones, los ojos, las articulaciones, la piel y el hígado.

Durante el primer año de vida de Bryce, su familia visitó el hospital regularmente. En esas visitas, el personal de St. Jude les brindó educación acerca de la enfermedad y les presentó a un grupo de apoyo familiar. Bryce sufrió su primera crisis de dolor cuando tenía 1 año de edad. Poco después, comenzó a tomar un medicamento llamado hidroxiurea.

“Antes de comenzar a tomar hidroxiurea, se le inflamaban las manos y los pies. No quería que lo tocaran porque sentía muchísimo dolor. Cualquier cambio en su entorno lo enfermaba”, recuerda Adrienne. “Luego de comenzar a tomar el medicamento… fue como el día y la noche”.

“Sé lo que se siente estar desanimado, asustado y triste”, continúa diciendo, “pero ahora tenemos una vida normal. De vez en cuando vamos al médico o al hospital, pero eso ocurre también en la vida de las personas que no tienen que lidiar con la anemia drepanocítica. Aprendimos a ser agradecidos. Celebramos los días buenos y damos gracias por las bendiciones que nos tocan”.

La construcción de un legado

Los científicos de St. Jude han investigado la anemia drepanocítica durante más de medio siglo:

  • Antes de la inauguración del hospital en 1962, se otorgó la primera beca de investigación al Dr. Lemuel Diggs para estudiar la anemia drepanocítica.
  • Fue un paciente de St. Jude la primera persona del mundo en curarse del trastorno a través de un trasplante de células madre o médula ósea.
  • El Dr. Winfred Wang del departamento de Hematología de St. Jude, pionero en anemia drepanocítica, dirigió la investigación realizada a nivel nacional para avanzar en el uso de hidroxiurea en niños.
  • Los científicos de St. Jude descubrieron formas de detectar y prevenir el riesgo de apoplejías en niños con anemia drepanocítica.

El presidente y director ejecutivo de St. Jude, el Dr. James R. Downing, construye sobre ese legado. Recientemente develó un plan para mejorar el programa de anemia drepanocítica del hospital. Esta es una excelente noticia para Bryce y para los otros 2000 niños que nacen con la enfermedad en EE. UU. cada año.

Dr. Jeremie Estepp

El Dr. Jeremie Estepp (en la foto con Serenity Fields) lleva a cabo un estudio para aprender cómo optimizar el uso de hidroxiurea, un medicamento para la anemia drepanocítica.

Dulce alivio

Los científicos y médicos de todo St. Jude están buscando formas de ofrecer la mejor atención posible a los niños con la enfermedad.

Tratamiento con hidroxiurea.

Hace 20 años, los médicos de St. Jude fueron pioneros en el uso de hidroxiurea para aliviar los síntomas de la anemia drepanocítica.

“Ha sido una larga historia”, recuerda Wang, que trabaja en St. Jude desde 1979. Wang dirigió los primeros estudios a nivel nacional para usar el fármaco en niños. “Descubrimos que es eficaz para síntomas y recuentos sanguíneos, y que es razonablemente seguro administrar hidroxiurea a niños muy pequeños con anemia drepanocítica”.

Hoy en día, los investigadores de St. Jude siguen perfeccionando el uso de este fármaco. El Dr. Jeremie Estepp, del departamento de Hematología de St. Jude, actualmente lleva a cabo un estudio para aprender a optimizar el uso de hidroxiurea y maximizar sus beneficios a corto y largo plazo.

Medicina de precisión y alivio del dolor.

Otro miembro del equipo docente, la Dra. en Farmacia Mary Relling, jefe de Ciencias Farmacéuticas de St. Jude, descubrió una manera de usar los análisis genéticos para determinar cuáles niños deben recibir codeína y cuáles no; la codeína es un fármaco que suele recetarse para aliviar el dolor intenso provocado por las crisis de anemia drepanocítica.

Para la mayoría de las personas, la codeína funciona según se pretende. Pero es un fármaco peligroso para las personas que tienen un gen activo que las hace metabolizarlo demasiado rápido. Y para alrededor del 10 % de los pacientes, el fármaco no funcionará.

“Ahora sabemos quién se beneficia más de la codeína”, dice el Dr. Mitch Weiss, PhD, jefe de Hematología. “Esto es medicina de precisión, porque al conocer el estado genético de un niño podemos decidir qué analgésico tiene más probabilidades de ser seguro y eficaz en ese paciente”.

Anemia drepanocítica en ensayo.

La investigación en St. Jude continúa para resolver los problemas de sobrecarga de hierro, apoplejías y discapacidades de aprendizaje que podrían acompañar a la anemia drepanocítica. Durante los próximos años, los investigadores se concentrarán en reducir aún más las complicaciones, ampliando la cantidad de ensayos clínicos disponibles.

Como parte de un nuevo estudio, St. Jude secuenciará el genoma de 1000 pacientes con anemia drepanocítica. Los científicos usarán los datos de ese estudio para determinar la manera en que los genes afectan a los pacientes con anemia drepanocítica durante toda su vida.

“¿Por qué algunos pacientes se enferman más que otros?”, se pregunta Weiss. “Eso tiene un sólido componente genético. A través de este estudio, creemos que podremos entender mejor la genética”.

Dr. Winfred Wang

El Dr. Winfred Wang (en la foto con Lundan Brown), pionero en anemia drepanocítica, dirigió la investigación a nivel nacional para avanzar en el uso de hidroxiurea, que es actualmente el único fármaco aprobado para la enfermedad.

Destino: la cura

Pero el sueño supremo de los médicos e investigadores de St. Jude es encontrar una cura.

"La mayoría de los programas que tratan la anemia drepanocítica se han enfocado en disminuir los síntomas", explica Downing. "Bueno, ¿por qué no intentar curarla? ¿Podemos emplear la terapia genética para lograrlo? ¿Podemos emplear edición genética para curarla? ¿Podemos encontrar mejores fármacos que básicamente revertirían la enfermedad? Estamos expandiendo nuestros esfuerzos de investigación en esas áreas".

El trasplante de células madre o de médula ósea es la única cura conocida para la anemia drepanocítica. Pero este procedimiento requiere de un donante compatible e implica ciertos riesgos de infección y otros efectos secundarios.

“Tenemos mucho que aprender acerca de los trasplantes y cómo mejorarlos para esta población”, dice Weiss. Es por eso que el hospital está trabajando para desarrollar un programa de primer nivel de trasplante de médula ósea para los niños con anemia drepanocítica. Este programa identificará a los niños que se beneficiarían más de los trasplantes, desarrollará nuevos ensayos clínicos para mejorar los índices de aceptación del injerto y concebirá formas de disminuir los efectos secundarios relacionados con el trasplante.

La terapia genética sustituye al gen mutante de la anemia drepanocítica por un gen normal. La anemia drepanocítica es causada por un cambio en el gen de beta globina. Las proteínas anormales resultantes hacen que los glóbulos rojos adopten su forma de hoz. A través de la terapia genética, los científicos introducirán un gen normal en un virus inocuo que transportará ese gen sano al ADN de las células.

La edición genética implica recortar la parte mutante del ADN defectuoso y sustituirla por un trozo de ADN normal. Los investigadores de St. Jude están explorando esta técnica para editar el genoma.

“En los últimos 10 años ha habido dos revoluciones en biología”, observa Weiss. “Una es la capacidad de secuenciar el genoma de manera tan sencilla y en St. Jude hemos sacado provecho de eso a través de nuestro Proyecto del Genoma del Cáncer Pediátrico. La segunda revolución es la técnica llamada edición genética. Es un método muy prometedor para lograr que una mutación de anemia drepanocítica vuelva a la normalidad".

El sueño de una madre

A menudo la mamá de Bryce se pregunta si llegará a ver una cura para la anemia drepanocítica en su vida.

“Sabemos que estamos en el lugar indicado y en el centro indicado, con los investigadores indicados, quienes creen que existe una cura para estos niños”, dice Adrienne. “Tan solo saber que se están enfocando en las curas y tener estas conversaciones nos da esperanza”.