Astrocitomas/Gliomas
Definición
Los astrocitomas son tumores que se originan en las células cerebrales denominadas astrocitos. Los gliomas se originan en las células gliales, especialmente los astrocitos. Algunas veces los términos “astrocitoma” y “glioma” se utilizan indistintamente.
Los astrocitomas son de dos tipos principales: de gran malignidad y de escasa malignidad. Los tumores de gran malignidad crecen con rapidez, y pueden diseminarse fácilmente a todo el cerebro. Los astrocitomas de escasa malignidad por lo general se circunscriben a un área determinada, y crecen lentamente durante un lapso prolongado de tiempo. Los tumores de gran malignidad son mucho más agresivos y requieren una terapia muy intensa. En su mayoría, los tumores astrocíticos pediátricos son de escasa malignidad, mientras que en los adultos, la mayoría son de gran malignidad.
Incidencia
Los astrocitomas representan la mayor parte de los tumores cerebrales pediátricos. Cada año alrededor de 700 niños reciben un diagnóstico de astrocitoma de escasa malignidad. En los niños, alrededor del 90% de los astrocitomas son de escasa malignidad; sólo alrededor del 10% son de gran malignidad.
Características y síntomas clínicos
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Los tumores astrocíticos pueden desarrollarse en cualquier parte del cerebro y de la médula espinal. Los sitios más frecuentes en los niños son el cerebelo (el área que se encuentra justamente por encima de la parte posterior del cuello), los hemisferios cerebrales (la parte superior del cerebro), y el tálamo o el hipotálamo (ubicado en el centro del cerebro).
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Las características y los síntomas clínicos dependen de la ubicación del tumor y de la edad del niño. La ubicación más frecuente es en el cerebelo.
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Los pacientes con tumores en el cerebelo exhiben síntomas que incluyen cefalea, vómitos e inestabilidad al caminar. Con frecuencia, los tumores en los hemisferios cerebrales generan convulsiones; ocasionalmente existe debilidad en brazos y piernas.
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Los tumores en el hipotálamo con frecuencia provocan problemas visuales, mientras que los tumores en el tálamo producen cefaleas y debilidad en brazos o piernas.
Indices de supervivencia
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Alrededor del 90% de los niños con astrocitomas de escasa malignidad continúan vivos a los cinco años de haber recibido el diagnóstico.
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El subgrupo de pacientes con tumores de gran malignidad que pueden ser extirpados por medio de una cirugía, puede alcanzar tasas de supervivencia del 35% al 40% después de administrarles irradiación posquirúrgica y quimioterapia. El pronóstico para el resto de los pacientes es poco alentador.
Estrategias terapéuticas
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La elección terapéutica depende de la edad del paciente y de la ubicación del tumor; algunos pacientes pueden seguir bajo control sin tratamiento alguno.
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La extirpación total del tumor (resección) es la mejor opción para los tumores ubicados en áreas en donde es posible su extirpación sin lesionar el tejido cerebral sano circundante. En los astrocitomas de escasa malignidad totalmente extirpados, usualmente no se requiere continuar con la terapia.
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Si el cirujano no puede extirpar el tumor por completo, puede indicarse quimioterapia o radioterapia.
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La radioterapia se indica en los niños más grandes, y en aquellos cuyos tumores continúan creciendo a pesar de recibir quimioterapia.
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Los astrocitomas de gran malignidad rara vez pueden ser extirpados en su totalidad debido a que, con frecuencia, para el momento en que los síntomas se vuelven obvios, ya han afectado amplias áreas del cerebro. Todos los pacientes con astrocitomas de gran malignidad usualmente reciben quimioterapia independientemente de su edad. La mayoría de ellos, excepto los demasiado jóvenes, también reciben radioterapia.
Estado actual de las investigaciones
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Las tentativas de investigación con relación a los astrocitomas de escasa malignidad se centran en regímenes quimioterapéuticos en desarrollo que controlan el crecimiento tumoral con escasos efectos colaterales en el resto de los órganos vitales Debido a que el crecimiento de estos tumores es lento, la estrategia consiste en administrar quimioterapia menos intensa durante períodos más prolongados. Para los niños de más edad, y aquellos cuyos tumores progresan a pesar de la quimioterapia, se están evaluando nuevas técnicas de radiación que permitan administrar una terapia más localizada (que se limite a un punto definido), con efectos mínimos sobre el cerebro sano.
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Para los tumores de gran malignidad, los enfoques más recientes incluyen el uso de nuevos fármacos de quimioterapia, con la opción potencial de dosis elevadas de quimioterapia. Los nuevos enfoques de investigación, entre ellos los últimos fármacos de quimioterapia y la terapia génica tendiente a proteger la médula ósea de los efectos colaterales para que pueda administrarse una quimioterapia más intensa, se encuentran en diversas fases de desarrollo.